Charly Sinewan | Varadero a tus zapatos
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Varadero a tus zapatos

Varadero a tus zapatos

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Capítulo anterior

 

En un hotel de Katmandú, en Nepal

(Previously in sinewan…)

En casa del astrólogo, en Rishikesh, hace algunas semanas.

La planta de su píe derecho apoyaba plácidamente sobre el lateral derecho de su muslo izquierdo, reposando de una forma natural el talón sobre la ingle. De igual forma que la planta del píe izquierdo apoyaba sobre el lateral izquierdo de su muslo derecho. Tenía los hombros caídos y los brazos colgaban haciendo un ángulo recto, sus muñecas apoyaban en sus rodillas dejando los dedos de la mano juntos y mirando al cielo. La espalda totalmente recta y la cabeza erguida, señalándome con la barbilla. Sus ojos parecían medio abiertos, o medio cerrados no sé. El silencio era total…

Repentinamente cerró los ojos totalmente para acto seguido, abrirlos bruscamente a la vez que sus cejas subían hasta casi tocarse con su flequillo negro.

– Perros!, tienes que tener cuidado con los perros…

Quedaban unos 30 km para llegar a lo que en ese momento ya suponía el deseado asfalto. El sol empezaba a bajar y con ello la luz, eran sobre las tres de la tarde y pensábamos llegar a Pokhara para dormir en el hotel que llamábamos casa. El buen alemán venía detrás, a una nube de polvo de distancia. La pista era de piedra y arena y la conducción, a la velocidad que llevábamos, era de píe sobre la moto. Eso inutilizaba los retrovisores, o el retrovisor en mi caso y en este caso.

Al fondo, a unos 500 metros, un tractor con remolque que ocupaba el total del ancho de la pista.

De nuevo un sonido de ladrido vino a mí, provenía de mi izquierda, como de la ladera que continuaba la pista. Miré y no vi nada, me giré como buenamente uno puede girarse cuando va de píe sobre la moto y nada. El tractor se acercaba, o yo a él más bien, y los ladridos cada vez eran más cercanos.

Como pude volví a girarme y de nuevo no vi nada, cuando reculaba a mi posición vi la dentadura de un perro color marrón corriendo paralelo a escasos centímetros de mi rueda trasera. Le faltaban dos zancadas para alcanzar mi bota izquierda.

Si me hubiera pasado en el mismo lugar pero el día anterior, cuando íbamos, creo que no me hubiera atrevido a saltar por el montículo derecho, repleto de piedras gordas, adelantando al tractor sin pedir paso. Pero entre que iba más confiado después de casi 200 km de píe sobre la moto, y que las palabras del astrólogo me empujaron, salté casi literalmente por el montículo dando botes hasta rebasar al tractor y poder de nuevo de un medio salto, incorporarme a la pista.

Faltó poco para tener una autopsia con dos hipótesis, muerte por múltiples golpes contra múltiples piedras, o muerte por mordeduras múltiples de perro agresor.

El caso es que agitado me senté y vi al delincuente por el retrovisor que frenaba con cara de desilusión. Al rato paré y esperé a Reinhold, cuando llegó lo primero que hice fue preguntarle si había tenido problemas con el perro. La repuesta fue no.

Los perros siguen a las motos y en lo que tarda una nube de polvo en desaparecer, un perro puede encontrar otra distracción.Eso es lo que pensamos los que no creemos en la astrología. Pero van cuatro atentados en dos meses y medio, ese es el dato para los que sí creen.

Hasta, y después de este momento, trescientos cuarenta kilómetros de ensueño de los que doscientos fueron de píe sobre la moto, por parajes espectaculares sobre una “trail” que no lo es, y sin tener ni idea de pilotar en este tipo de ruta. Pero qué divertido…

En “la Latina”, en Madrid, a principios de Julio

Cenaba con Vicente y Fernando, amigos de la infancia y moteros casi desde entonces. Discutíamos con qué moto hacer el viaje, yo defendía hacerlo con mi antigua Varadero, a la que sin saberlo le quedaban menos de 12 horas para colisionar en un choque en cadena.(Golpe de Suerte).

En un momento Fernando dice lo siguiente:

– No me quiero imaginar en una pista, cansado después de horas conduciendo, tener que levantar la Varadero, solo…

Por eso, porque yo tampoco lo veía, y porque ni estaba ni estoy preparado para hacer pista en solitario, decidí que el viaje fuera por asfalto principalmente y que los pocos tramos de pista que me encontrara, los podría pasar a menor ritmo.

Y es verdad, pasar se pasa, lo que no sé es si las consecuencias de ello me llegarán a quitar el buen recuerdo de dos días subiendo por pista con todo tipo de obstáculos.

La noche anterior a la salida limpié y engrasé la cadena además de revisar la presión de los neumáticos. Cuando llegara la pista quitaría aire.

De todos los nuevos amigos que gracias a este blog voy teniendo, uno es Jaime, gran viajero y creador de  www.exploramoto.com. Una noche aburrida no recuerdo dónde, cuando todavía los hoteles tenían conexión a internet, cotilleé un rato exploramoto con la suerte de dar con un vídeo de unos moteros que preparaban unas GS 800 para hacer offroad. Así que los imité, tal y como había visto en el vídeo, con ayuda de unas llaves cilíndricas y largas de la carraca, y con la sagrada cinta americana, alargué la palanca de cambio y la de freno. Así conduciendo de píe son más cómodas. La “ñapa” quedó estupenda.

Además preparé algo de equipaje para pasar un par de noches porque según nuestros informadores era posible que necesitáramos más de dos días para recorrer los 340 kilómetros entre la ida y la vuelta. Todo en el macuto con un par de cinchas y bolsa sobre depósito.

Amanecí  a las seis de la mañana para terminar de preparar el equipaje y no hacer esperar al buen alemán. Amanecí malo,  por primera vez en el viaje, reflexioné varias veces en el baño. Estuve pensando en aplazar el viaje un día pero no quería fastidiar a Reinhold, así que sin desayunar nos fuimos, al menos yo.

A las ocho de la mañana conseguimos partir ante las muestras de ánimo de la “familia” del hotel. Tardamos dos horas en hacer los primeros sesenta y cinco kilómetros de asfalto porque el paraje era increíble y de vez en cuando alguna parada foto hacíamos. La carretera ascendió a 2000 metros para de nuevo bajar por un cañón de paredes verdes y carretera virada, atravesando pueblos cada vez más tranquilos y respirando aire cada vez más limpio. Justo antes de terminar el asfalto repostamos y Reinhold empezó a tener problemas de cadena, la tensó y seguimos.

Por fin acabó el asfalto y las piedras y arena aparecieron. Nos levantamos, el alemán sabiendo que era mi primera experiencia sobre estos suelos dejó que fuera primero en previsión de lo que podía pasar. Poco a poco fui subiendo la velocidad. Empezamos a cruzar riachuelos y cauces desbordados que en algunos casos habían encontrado en la pista una buena vía de escape. Había pequeños tramos que la pista entera se convertía en riachuelo, nada grave, se pasaban sin problema.

Solía ir en segunda, aparecía el agua y bajaba a primera, me hundía, rezaba por no encontrarme una piedra más grande de la cuenta y pasaba. No creo que la profundidad superara los 50 cm en lo más profundo de lo cruzado. Todo bien.

Apareció el temido barro en cantidades importantes y con ello comenzó el baile, y nunca mejor dicho porque la rueda delantera comprada en Delhi dio sus primeros síntomas de inestabilidad dejando de transmitir seguridad alguna. La rueda trasera para lo que costó está más que bien,  no tenían la misma  para las medidas de la delantera así que tuve que poner una rueda más bien mixta y más bien chunga.

El desnivel aumentó y en tramos subíamos por huellas de cuatro por cuatro o pequeños autobuses locales, que milagrosamente y con muchos problemas todavía subían.

En estos casos me sentaba, con el peso atrás la moto sólo llevaba un constante balanceo pero resultaba manejable, con esfuerzo físico a veces pero sin riesgo aparente.

Nos lo íbamos pasando en grande la verdad, los paisajes todavía eran verdes y seguíamos en altura el cauce de un río casi constantemente, con precipicios a veces que cortaban la respiración, cruzábamos puentes de madera y seguíamos cruzando riachuelos. Cuando no había barro,  o arena fina,  había tramos de arena dura y piedra donde en ocasiones metíamos tercera.

De nuevo paramos para que Reinhold tensara su cadena y nos visitó gente muy dispar.

EL VISITANTE LA VISITANTE

Seguimos y ante la aparente facilidad me fui viniendo arriba, grave error, porque todo lo que sube, al final baja.

Subía un tramo de barro bailando sobre una huella de jeep, al fondo a la izquierda la pista se abría y aparecía un hueco seco, elevado sobre el barro. Decidí salir a lo seco, saliendo de la huella la moto se fue bruscamente de atrás, saqué la pierna que apoyó algo en el suelo, supongo que algo hice con el cuerpo porque la moto volvió a su sitio,  pero muy bruscamente…

.. tan bruscamente que se fue de delante y pasó lo que tenía que pasar.

Hostión!

Siento el taco pero hay cosas que se describen con una palabra insustituible.

Nada grave claro, a esa velocidad el riesgo es bajo. De hecho creo que me vino muy bien.

Daños materiales importantes tampoco hubo, las defensas cedidas por 2tmoto hicieron su trabajo y sólo hay un pequeño rasguño en la parte baja del carenado. El retrovisor perdió la rosca y lo quité. Lo único incómodo, la palanca del freno trasero se dobló y pasó a estar muy cerca de la punta del píe. Y la estribera comprada en Delhi por 60 céntimos se dobló también, sin llegar a partirse pero cambió su ángulo señalando el suelo.

Comprobé que en terreno no plano es casi imposible levantar la moto de a uno, Reinhold me ayudó a conseguirlo y no le dio ninguna importancia al asunto. Me preguntó si estaba bien y me advirtió del peligro de la rueda, práctico y resolutivo.

Algo más tranquilos seguimos y la pendiente cada vez era más pronunciada, las piedras en ocasiones más grandes y el cubre carter rozaba de vez en cuando. Aunque había subido la suspensión, la Varadero va muy baja para estos caminos y además bota mucho, lo que hace que baje más de la cuenta en ocasiones. En plano podías reducir y esquivar, pero subiendo sobre barro o arena fina, si parabas te quedabas, así que mi cara mostró en varias ocasiones gestos de dolor ante golpes en el cubre carter que me dolían a mí.

En uno de ellos, el peor de todos, pasé muy despacio sobre una piedra importante, de píe sobre la moto, pero aun así el roce del cubre carter frenó completamente la moto. Momento equilibrio antiestético, la moto se inclinó, y de nuevo del mismo lado dejé que cayera para no quedarme sin espalda.

Me duró muy poco mi cabreo por mi torpeza y seguimos subiendo. Al rato la estribera que iba cediendo terminó por partirse. Puse la del pasajero, que aunque Honda no tuvo la delicadeza de hacerla compatible, queda torcida pero es utilizable. Y menos mal, porque de lo contrario habría sido un suplicio.

A 2500 metros la pista se incorporó de nuevo al trazado del río qu
e bajaba lentamente por un gigante valle, la vegetación iba desapareciendo y las puntas de los “sietemiles” que nos rodeaban parecían cada vez más cercanas. El barro fue desapareciendo y la pista se alternaba entre tramos incómodos de piedras grandes y otros con más arena donde corríamos un poco más. Seguíamos cruzando riachuelos de agua que venían de la montaña buscando el cauce del río y atravesaban la pista para ello.

Ya sin vegetación y sobre las tres de la tarde, después de siete horas y media intensas de moto, llegamos a Jomson, nos quedaba una hora y media para nuestra meta y poco más de una hora de sol.

Tuvimos una bronca con siete militares y dos funcionarios. Antes de salir preguntamos y nos dijeron que el permiso que hay que pagar para atravesar lo que venía después, lo contratáramos en Jomson si es que seguíamos, si dábamos la vuelta no.

Pero qué va, tuvimos que pagar sí o sí y además el doble, 40 euros. Llamé a mi hotel y Ram, el que hizo la gestión de informarse antes, me dijo que pagáramos, que mejor no tener líos. Se ofreció además a pagar la diferencia por su error, que no fue suyo. No aceptamos claro.

Con el tiempo perdido en el asunto, nos quedamos a dormir allí, coincidimos con un grupo de alemanes y Reinhold se pasó toda la cena contando batallitas de su viaje en alemán,  yo mientras hablaba con el guía de los alemanes que me contaba su vida y me manifestaba su envidia ante mi libertad para viajar, era algo más joven que yo pero estaba casado y tenía tres hijos.

Aunque hubiera cenado una vaca entera por sagrada que fuera, me cuidé comiendo en un triste plato blanco, una montaña de arroz blanco. De reojo miraba como Reinhold masticaba a dos carrillos un enorme entrecot de búfalo, con su correspondiente guarnición. Eso sí que fue complicado, mucho más que el barro.

A pesar de que Reinhold habla muy poco inglés, nos dio para conocernos un poco más. Tiene la vida resuelta, hizo caja en los años buenos vendiendo coches de segunda mano en el antiguo súper mercado que heredó de su padre y que él convirtió en exposición de coches. Tiene siete motos, dos ktm entre ellas, y hace campo habitualmente.

Las ktm nos gustan a todos, pero las conclusiones moteras de los que me voy encontrando son todas similares a las mías. Ktm da problemas mecánicos, Bmw (modernas) problemas electrónicos, las Teneré nuevas se quedan cortas, y el resto de marcas que no son Honda no dan mucha seguridad. Las Áfricas van estando cascadas, la Transalp se queda un poco corta (para mi) y la Varadero es demasiado pesada y no está preparada para pista. No hay moto ideal.

Hasta la fecha, de la única que me acuerdo a veces es de la Gs 1150, y tampoco mucho. Pesa igual casi pero me hubiera ayudado bastante en pista. Veremos cómo termino pensando.

La mañana siguiente subimos lo que nos quedaba, espectacular tramo y mucho más fácil. La pista empezó por la parte seca de la inmensa cuenca del río, hecha a base de huellas de jeep por encima de una manta de cantos rodados. Aquí la moto no daba nada de tranquilidad, la rueda delantera bailaba pero había que ir de píe porque los botes de la moto eran continuos.

Pronto salimos de la cuenca y la pista nos subió por el mejor tramo de todos. Tierra dura y algo de piedras, con algunas rectas, con curvas de 180º y con la sensación de haber pasado los tres mil metros.

A la once de la mañana llegamos a Muktinath, pueblo a 3700 metros y donde la ruta en moto acababa, un sendero sube a 5600 metros a píe, el paso más alto de la zona. Estaba cerrado por nieve desde hacía un par de días.

Tomamos algo, hablamos con mucha gente que hacía trekking y que se acercaba curiosa al ver nuestras matrículas e hicimos las fotos oportunas.

A las doce nos miramos y dijimos casi al unísono:

Intentamos llegar a casa?

Quedaban seis horas escasas de luz para hacer lo que habíamos tardado casi nueve en subir. Pero nos habíamos entretenido por muchos motivos y parecía posible. Yo ya iba más suelto y además ya conocíamos el camino, que por mucho que nos habían dicho no era para tanto. Los únicos peligros eran el barro, mi moto y mi torpeza. Con una moto más pequeña y experiencia se hace con una mano.

Sin apenas paradas ni percances, y a bastante buen ritmo, llegamos al asfalto sobre las cuatro. Repostamos en el mismo sitio y la Varadero se había comido 21 litros en doscientos siete kilómetros. La África dieciséis, qué pena que la dejaran de fabricar. Al salir a carretera de nuevo, me senté y sin inmutarme seguí el rápido ritmo que puso el alemán para llegar con luz. En carretera no hay color, con el asfalto que sea, el “elefante” se comporta espectacular.

Llegamos al hotel sobre las seis, con las motos y las ropas llenas de barro y Reinhold con un píe encharcado. Mis píes, y gracias de nuevo David (2tmoto), secos gracias a las buenas botas que me cedieron.

Lo único malo es que la horquilla de la suspensión delantera, después de pasar tantos baches, está llorando. Una permanente mancha de aceite me hace mirarla cada diez minutos, obsesión típica de cualquiera que monta en moto y algo falla. Veremos cómo lo solucionamos.

El día siguiente se lo dediqué a la moto, la volvió a limpiar a mano un chiquillo mientras su hermano mayor y yo nos dedicábamos a adaptar la estribera trasera al píe delantero y adaptar una nueva estribera local para el pasajero. Quedó todo bastante aceptable y así pienso seguir hasta donde llegue, salvo nuevos percances. Con la palanca del freno trasero no nos atrevimos, es de aluminio y parece que se pueda partir con facilidad. Aunque es incómodo funciona, así que esperaré a estar en Tailandia donde parece que hay más medios.

Reinhold se fue por la mañana a Katmandú para empezar sus trámites de vuelo. Por la tarde algo muy curioso volvió a pasar. Ram me pidió que le diera una vuelta en la moto y eso hicimos, atravesábamos la avenida principal cuando a lo lejos vi de nuevo una imagen repetida. Una África Twin, con
matricula europea y cargada igual que la de Reinhold, con una rueda de repuesto colgada atrás. En este caso no me dio tiempo a alcanzarla. Se metió en un hotel y decidí ir después.

Marc, alemán de 26 años que a principio de agosto salió acompañado de otra moto de Alemania, dirección Tailandia. La otra moto era la de Reinhold, pero en Pakistán decidieron separarse por incompatibilidad de caracteres. Prepararon el viaje juntos durante meses pero por mail, sin conocerse. Todo por lo mismo, por no hacer pista en solitario.

Después de una tarde de charla y de una cena con más gente, decidimos negociar juntos el pasaje a Bangkok para intentar conseguir un mejor precio. Ayer tardé cuatro horas en llegar a Katmandú y espero que Marc llegue hoy, de momento ya tengo un primer presupuesto y espero dos más esta tarde.

La idea es volar dentro de una semana o diez días y quedarme un rato más por las montañas, ir a ver el Everest y no sé si entrar en India de nuevo para ir a Varanasi. La idea del tráfico suicida indio no me motiva en absoluto. Así que no sé, también tengo que ver cómo evoluciona la avería y empezar los trámites para solucionarlo, tendré que recibir piezas de España supongo.

Pero lo que sea lo contaré…

Gracias de nuevo.

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Capítulo siguiente

PERFIL

14 Comments
  • Ruth
    Posted at 20:17h, 20 noviembre Responder

    Oye primo ten mucho cuidado, eh!! Que entre los perros y las \

  • Luis
    Posted at 00:29h, 21 noviembre Responder

    Eu! Jo….r, sobrino, te lo estas pasando en grande, me muero de envidia y soy el «tio» mas orgulloso de Vinaròs. No conocia tu faceta de escribiente, te manejas muy bien. Ves, como te dije que te ibas a hartar de polvos. Un beso y cuidate.

    • zakhar
      Posted at 00:49h, 30 marzo Responder

      de vinarós?, leches si yo soy de alli, y del club africa twin, entonces el charly es de aqui también?

  • Esteban
    Posted at 15:40h, 21 noviembre Responder

    Hiciste un excelente camino , te cuento que , aca en la zona norte del pais en la Argentina , el camino en subida como el que vos hiciste se lo denomina ¨cuesta¨ , hay unas cuantas ¨cuestas¨ hermosas como la que vos describiste , especialmente en la provincia de Catamarca , si alguna ves quieres hacer la otra mitad del mundo , avisame que te hago de guia. ( Tambien tengo una Varadero )
    Bueno , nada mas , continua enviando relatos y muchisima suerte !!!

  • lIFEMOTIVE
    Posted at 12:07h, 22 noviembre Responder

    Esssse es mi Carlitosssss!!!! Ya te veo un endurero!!! Ah, en estos días te envío las fotos de tu antigua Vara con su nueva imagen. Un besote…

  • DEBORAH
    Posted at 12:20h, 22 noviembre Responder

    Tuvo que ser super divertido !!!! Que guay !!!!! Y las fotos, me encantan !!! Ya estoy deseando ver las caras y comentarios de Vicen y Ferran cuando vuelvas y nos lo cuentes en persona !!! Sigue disfrutando y haz unas buenas fotos del Everest. Te tendremos informados de cualquier novedad. Muchos besos.

  • jaime
    Posted at 20:46h, 22 noviembre Responder

    saludos y me alegro que te sirviera, aparte de entretenerte, para algo el canal de ExploraMoto.com.

    Si algún día, por ahí, te dan una voz en español y te hablan de mi, no te asombres, tengo una sobrina recorriendo el sudeste asiático.

    saludos y sigue

  • Procrastinador
    Posted at 01:28h, 24 noviembre Responder

    Eres una cabra loca, y no se pq te sorprendes con tus relaciones caninas, en Madrid ya entrabas a lo superman por la ventanilla del coche para evitar la dentellada…:-)

  • MIGUELITO
    Posted at 09:31h, 24 noviembre Responder

    Charly!!!! me cachis, soy Miguelito. Cuando me enteré de tu viaje por Raquel e Irene me quedé flipado. He estado ojeando la web y veo que estás viviendo experiencias increibles. Me alegro muchísimo y te mando un abrazo gigante.

  • javier
    Posted at 21:44h, 01 diciembre Responder

    Que bueno! Esas fotos me han encantado.. Se te ha ocurrido ir con espuelas o algo parecido para poder defenderte de los bocados de can?? Me han dicho que en Thailandia hay unas perras que dan unos bocados terribles, así que ándate con ojo!

  • Ben
    Posted at 12:14h, 02 diciembre Responder

    Carlos, tienes madera de escritor, muy bien relatado. Por favor incluye mas comentarios como los tipos de motos que hay y esos detalles curiosos, para los que no sabemos de motos son muy interesantes :-). Para los perros venden un disuasor sonoro que emite una frecuencia que solo ellos pueden oir y los ayenta, quizas puedas incorporarlo a tu proximo kit de viaje. Un abrazo.

  • Sonia
    Posted at 17:42h, 02 diciembre Responder

    Buenas chiquillo!! soy la loqui del valle himalayano de Spiti!!veo q vuelves a tus barbas…jeje. tenia muchas ganas ya de escribirte! por fin lo he hecho! vaya tela de aventuras!! y la flor?? como va?? solo decirte 3 cosillas: cuidado con la sabiduria q viene del astrologo de Risikeish… hay q estar atentos; NO puedes dejarte Varanasi!!!! tienes q ir!! con o sin tu motico…;y la última, dignate a enviarme ese email, jooo!! con o sin foto da igual!
    nada mas… bueno si, Delhi fue una experiencia muy muy buena!! y ahora ya por aqui en Bcn… estres, frio… pero volver a ver a la gente esta genial!
    cuidate!! te deseo mucha suerte con todo!y si necesitas de la flor…tu dime q te envio un poco!jaja. aprovecha esos dias pq son los buenos dias de la vida, son los q mas tarde recordaras con nostalgia! asi q a DISFRUTAR!!!! un abrazo enorme!

  • pato
    Posted at 07:14h, 28 diciembre Responder

    Hola Carlos, felicitaciones por tu pagina! Soy un novato en esto de las motos (comparado con tus relatos :)) y la verdad es que también estoy en una difícil elección, como en algún momento la tuviste tú antes viajar, la de una moto para viajar por Sudamérica (soy de Chile). He tratado de leer bastantes comentarios sobre la Varadero y su comportamiento en las diferentes superficies para así, realizar una buena elección ya que es la que en estos momentos mas me convence y se acerca a mis posibilidades.
    Bueno amigos espero un consejo! Felicitaciones por la posibilidad de poder viajar, disfrútalo al máximo y trasnmite tan bien como lo haces!! Chao.

  • SINEWAN | Volando voy... — El mundo en moto Sinewan
    Posted at 16:46h, 28 marzo Responder

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