Charly Sinewan | Mis viajes
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Mis viajes

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Capítulo anterior

En Krabi, Tailandia, en un hotel modesto con internet gratuito

Diluvia en Tailandia, esta mañana amanecí temprano en una playa cercana a Krabi, costa oeste de Tailandia y última parada antes de cruzar a Malasia. Anoche llegué muy tarde aquí, como de costumbre, buscaba una guest house en concreto con internet gratis donde pensaba preparar mi jornada de hoy, ver dónde parar en Malasia, ver el cambio de moneda , y sobre todo ver bien la carretera porque dicen que el sur de Tailandia es algo peligroso. A partir de aquí empiezan a convivir budistas y musulmanes y más al sur siempre ha habido conflictos. Aunque ahora no los hay parece que es mejor pasar deprisa. El caso es que desesperé buscando y al final terminé en un cutre “bungalow” junto a un restaurante italiano donde sin previa ducha cené. Como siempre pasa cuando voy solo, un grupo de italianos se interesó por mi soledad y por mi “locura” de viaje y me obligaron a cenar con ellos, me interrogaron, me invitaron a vino y me cebaron con una especie de cecina que me hizo recordar al tan añorado jamón serrano. Aunque nos empeñemos con que Europa sea una, siempre serán al menos dos, los latinos y los nórdicos. No hablaban inglés pero no hizo falta, el “italoespañol” funciona siempre y con la alegría mediterránea y la forma de gesticular es más que suficiente para pasar un buen rato.

Y esta mañana me he despedido de ellos calurosamente a las diez, a los cinco minutos se ha roto el cielo y ha empezado a caer como si fuera la última vez. Para colmo no llevo guardabarros, lo que ha supuesto que me lloviera del cielo y del suelo, una especie de ducha jacuzzi nada relajante. Y a los quince kilómetros nadados me he encontrado la guest house que ayer buscaba, me he parado, he puesto a secar todo, he sacado el ordenador y me he puesto escribir mientras veo cómo sigue cayendo.

Veamos cuánto escribo, estábamos en Camboya, la noche del 22 de diciembre.

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En Asia, en algún lugar que no puedo relatar para mantener la curiosidad de los lectores, y entero.

Tenía casi terminado un relato muy bonito de Tailandia, de lo fácil que se viaja, de lo agradecido que es tener una buena moto y de lo bien que iba todo. Era tan bonito el relato que bostezaba al releerlo.

Pero de nuevo en ruta pasan cosas que cambian los acontecimientos y el tono de los relatos. Si las cosas malas no pasan la barrera de lo catastrófico, suelen terminar siendo de las que siempre te acuerdas, las más intensas…

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Capítulo anterior En Bangkok, Tailandia, en un restaurante. Viajando tan rápido es complicado  llegar a conocer realmente algo en profundidad, no da tiempo. Con la gente local es difícil conectar, el idioma es un claro...

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En un hotel de Katmandú, en Nepal

(Previously in sinewan…)

En casa del astrólogo, en Rishikesh, hace algunas semanas.

La planta de su píe derecho apoyaba plácidamente sobre el lateral derecho de su muslo izquierdo, reposando de una forma natural el talón sobre la ingle. De igual forma que la planta del píe izquierdo apoyaba sobre el lateral izquierdo de su muslo derecho. Tenía los hombros caídos y los brazos colgaban haciendo un ángulo recto, sus muñecas apoyaban en sus rodillas dejando los dedos de la mano juntos y mirando al cielo. La espalda totalmente recta y la cabeza erguida, señalándome con la barbilla. Sus ojos parecían medio abiertos, o medio cerrados no sé. El silencio era total…

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En un relajante jardín de una fantástica Guest house, en Pokhara, Nepal

No sé quién fue el “avispado” que cambió el nombre al “paseo por el campo” de toda la vida por el término “trekking”, pero si sé que el negocio fue redondo. Pokhara, el lugar en el que me encuentro, es la tercera ciudad más importante de Nepal y está volcada en dar servicio a miles de turistas principalmente europeos, americanos y japoneses que vienen aquí a eso, a hacer “trekking”. Hoteles, restaurantes, tiendas de deporte y agencias inundan las calles de la zona destinada a turistas, una amplia avenida frente a un lago rodeado de montañas hacen que aun estando en temporada alta, el lugar sea tranquilo y perfecto para descansar.

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En Delhi, en un ciber café de mi barrio.

Llevo dos semanas en India y ya hace casi lo mismo que mi ritmo de vida se adaptó al lento hacer local. Todo es extremadamente pausado menos el tráfico, frenético, peligroso y muy divertido. La anarquía y el caos reinan en las carreteras dando lugar a una sorprendente educación de los conductores y un resultado final posiblemente positivo, hay muchos accidentes pero teniendo en cuenta la que aquí hay montada, puede que pocos.

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En una habitación de hotel, en India, a unos 27 km de Pakistán…

Sobre la una de la tarde, horario Indio, entrábamos en India. Es complicado expresar la alegría que sentimos, pero gracias a ya no estar en el mundo islámico, es fácil colgar un vídeo que lo muestre…

Entrada en India. sinewan.com from charly sinewan on Vimeo.

Se cumplen nueve días de haber conocido a Simon y haber viajado con él, difícil encontrar alguien con quien viajar se haga tan fácil y divertido. Nuestra relación se basa en el continuo ataque del uno al otro por todo lo que se precie oportuno. Nacionalidad, peso de más, velocidad de tortuga, caída en la duna, cagadas mecánicas…lo que sea, el caso es estar metiéndonos el uno con el otro sin cesar.

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En el salón de un hotel, en Bam (Irán), ciudad dentro de un oasis en mitad del desierto.

El viaje cambió rotundamente al cruzar la frontera en Irán, cambió disfrutar de moto por disfrutar de lo desconocido y por tanto de la aventura de avanzar. No todo ha sido bueno, el cuento terminó y tuve mis primeros problemas, la verdad es que por errores míos siempre.